LA MICROBIOTA: EL PRESENTE Y FUTURO DE LA SALUD


 

La microbiota: el presente y futuro de la salud

Por Juan Martín Fernández

Durante años nos enseñaron que las enfermedades empezaban en un órgano concreto: el corazón, el hígado, el cerebro, el páncreas. Hoy sabemos que esa visión era incompleta. Existe un sistema vivo, dinámico y decisivo que influye en prácticamente todos los procesos del cuerpo humano: la microbiota.

No es una moda. No es una teoría alternativa. Es uno de los campos más investigados de la medicina moderna.

¿Qué es realmente la microbiota?

La microbiota es el conjunto de billones de microorganismos (bacterias, virus, hongos y arqueas) que viven principalmente en nuestro intestino, aunque también en la piel, la boca, los pulmones y el tracto urogenital.

Para que te hagas una idea de su magnitud:

  • Tenemos más genes microbianos que genes humanos

  • Su peso puede superar 1,5–2 kg

  • Produce neurotransmisores, vitaminas, ácidos grasos, enzimas digestivas y moduladores inmunes

No somos individuos aislados. Somos un ecosistema ambulante.


La microbiota como regulador central del organismo

Hoy sabemos que la microbiota actúa como un órgano metabólico, inmunológico y neuroendocrino. Su estado determina cómo funcionamos.

1. Microbiota y sistema inmunitario

Más del 70% del sistema inmunitario reside en el intestino.
La microbiota:

  • Entrena al sistema inmune desde el nacimiento

  • Enseña a distinguir entre “enemigo” y “lo propio”

  • Regula la inflamación de bajo grado

Disbiosis (alteración de la microbiota) = inmunidad desregulada

Esto explica su relación directa con:

  • Enfermedades autoinmunes

  • Alergias

  • Asma

  • Enfermedades inflamatorias crónicas


2. Microbiota e inflamación crónica

La inflamación de bajo grado es la base común de la mayoría de enfermedades modernas.

Cuando la microbiota se altera:

  • Aumenta la permeabilidad intestinal (“intestino permeable”)

  • Pasan endotoxinas al torrente sanguíneo (LPS)

  • Se activa una inflamación silenciosa y sostenida

Esta inflamación está detrás de:

  • Diabetes tipo 2

  • Obesidad

  • Enfermedad cardiovascular

  • Fatiga crónica

  • Dolor persistente


3. Microbiota y cerebro: el eje intestino–cerebro

El intestino no es solo digestivo. Es neurológico.

  • Produce más del 90% de la serotonina

  • Se comunica con el cerebro a través del nervio vago

  • Modula cortisol, dopamina, GABA y melatonina

Una microbiota alterada se asocia con:

  • Ansiedad

  • Depresión

  • Trastornos del sueño

  • Crisis vagales

  • Trastornos neurodegenerativos (Alzheimer, Parkinson)

 No es casualidad que muchos pacientes “nerviosos” tengan síntomas digestivos.


4. Microbiota y metabolismo

La microbiota decide:

  • Cuánta energía absorbemos

  • Cómo gestionamos los hidratos de carbono

  • Cómo metabolizamos las grasas

  • Nuestra sensibilidad a la insulina

Una microbiota desequilibrada puede favorecer:

  • Resistencia a la insulina

  • Aumento de grasa visceral

  • Síndrome metabólico

  • Dificultad para perder peso, incluso comiendo poco

No todo es “falta de fuerza de voluntad”. Muchas veces es biología alterada.


5. Microbiota, hormonas y detoxificación

La microbiota participa activamente en:

  • Metabolismo de estrógenos (estroboloma)

  • Conversión de hormonas tiroideas

  • Reciclaje de hormonas sexuales

  • Detoxificación hepática (fase II)

Cuando falla:

  • Síndrome premenstrual intenso

  • Endometriosis

  • SOP

  • Hipotiroidismo funcional

  • Dominancia estrogénica


6. Microbiota y enfermedades digestivas

Aquí la relación es directa, pero a menudo mal entendida.

La disbiosis está implicada en:

  • SII (síndrome de intestino irritable)

  • SIBO

  • Dispepsia funcional

  • Reflujo

  • Estreñimiento crónico o diarrea

  • Intolerancias alimentarias

  • Déficit de DAO e histaminosis

 Muchas veces el problema no es el alimento, sino cómo está el ecosistema que lo recibe.


¿Por qué hoy tenemos la microbiota tan dañada?

Nunca en la historia humana la microbiota estuvo tan atacada:

  • Uso masivo de antibióticos

  • Cesáreas y falta de lactancia materna

  • Dietas ultraprocesadas

  • Trigo moderno y azúcares refinados

  • Estrés crónico

  • Tóxicos ambientales

  • Medicación prolongada (IBP, anticonceptivos, AINEs)

El resultado: disbiosis generalizada incluso en personas jóvenes.


Reparar la microbiota es reparar a la persona

No se trata solo de “tomar probióticos”.
La reparación real implica:

  • Retirar agresores

  • Restaurar digestión y absorción

  • Reparar la barrera intestinal

  • Modular el sistema nervioso

  • Reequilibrar el ecosistema microbiano

Cuando la microbiota mejora, el cuerpo recuerda cómo funcionar.


Una nueva medicina (y más antigua de lo que creemos)

Cuidar la microbiota no es una moda:
es volver a entender que el cuerpo es un sistema integrado, no una suma de órganos aislados.

La pregunta ya no es:

“¿Qué enfermedad tengo?”

Sino:

“Qué desequilibrio profundo está expresando mi cuerpo?”

Y muy a menudo, la respuesta empieza en el intestino. Toda enfermedad, se mejora o se revierte trabajando sobre le intestino

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